“Después se produjo un desastre, no se sabe si fortuito o achacable al príncipe, aunque sí más grave y más espantoso que todos los que han ocurrido en la Ciudad por la violencia de las llamas. Su comienzo tuvo lugar en la parte del Circo que está contigua a los montes Palatino y Celio; allí, nada más empezar, cobró fuerza al momento y, propagándose por la acción del viento a través de unas tiendas en las que había mercancías combustibles, se extendió por todo lo largo del Circo; y es que nada le cortaba el paso, ni casas cercadas con vallas, ni templos rodeados de muros, ni ninguna otra clase de obstáculo.
