Mostrando entradas con la etiqueta roma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta roma. Mostrar todas las entradas

2 de enero de 2011

Ciudadanos romanos para la historia (II)

  Lucio Quincio Cincinato

 

En relación con las guerras que los romanos libraron contra los ecuos hay una leyenda que siempre ha gozado de gran popularidad, la del patricio Lucio Quincio Cincinato.
Pintado como un modelo de virtud e integridad de viejo estilo, vivía frugalmente, trabajaba él mismo sus tierras y era un patriota completo. Cincinato se había retirado disgustado a su finca, negándose a intervenir en la política, porque su hijo había sido exiliado por usar un lenguaje violento contra los tribunos.
En el 458 a. C., los romanos estaban fuertemente acosados por los ecuos, y un cónsul y todo su ejército se vieron amenazados por el desastre. Entonces se llamó a Cincinato. Se le nombró dictador. Según la ley romana, éste era un funcionario dotado de poder absoluto que se designaba en momentos muy difíciles, pero sólo por un lapso de seis meses. La palabra proviene de una voz latina que significa «decir», porque todo lo que el dictador decía era ley.

27 de diciembre de 2010

Ciudadanos romanos para la historia (I)


  Cayo Mucio “Escévola”

Cuando los romanos destronaron sobre finales del siglo VI a.C. a Tarquinio el Soberbio, último rey de Roma, éste, resuelto a recuperar su trono, fue a pactar con el rey etrusco Lars Porsena, uno de los mayores enemigos de la ciudad de las siete colinas. El rey etrusco vio en esto una oportunidad de iniciar una guerra de conquista contra sus incómodos vecinos del Lacio, con la pretensión de restaurar a Tarquinio en su trono, aunque ahora como fiel aliado de los etruscos. 

El ejército de Porsena llegó hasta las murallas de Roma, poniendo sitio a la ciudad. La nueva república romana, ante semejante acto de traición de su despótico ex-monarca y la agresión etrusca, resolvió asesinar a Porsena como forma de impedir que éste se hiciera con el control de Roma.

5 de diciembre de 2010

Próximamente en el teatro Concha Espina de Torrelavega, Eos Theatron presenta "Pasaje a Ítaca"

"Aplicate al día de hoy. Tan solo el tiempo es nuestro", (Séneca, en "Cartas a Lucilio")


Obra así, querido Lucilio: reivindica para ti la posesión de ti mismo, y el tiempo que hasta ahora se te arrebataba, se te sustraía o se te escapaba, recupéralo y consérvalo. Persuádete de que esto es así tal como escribo: unos tiempos se nos arrebatan, otros se nos sustraen y otros se nos escapan. Sin embargo, la más reprensible es la pérdida, que se produce por la negligencia. Y, si quieres poner atención, te darás cuenta de que una gran parte de la existencia se nos escapa obrando mal, la mayor parte estando inactivos, toda ella obrando cosas distintas de las que debemos.
      ¿A quién me nombrarás que conceda algún valor al tiempo, que ponga precio al día, que comprenda que va muriendo cada momento? Realmente nos engañamos en esto: que consideramos lejana la muerte, siendo así que gran parte de ella ya ha pasado. Todo cuanto de nuestra vida queda atrás, la muerte lo posee.
      Por lo tanto, querido Lucilio, haz lo que me dices que estás haciendo: acapara todas las horas. Así sucederá que estés menos pendiente del mañana, si te has aplicado al día de hoy. Mientras aplazamos las decisiones, la vida transcurre.
      Todo, Lucilio, es ajeno a nosotros, tan sólo el tiempo es nuestro : la naturaleza nos ha dado la posesión de este único bien fugaz y deleznable, del cual nos despoja cualquiera que lo desea.
      Y es tan grande la necedad de los mortales, que permiten que se les carguen a su cuenta las cosas más insignificantes y viles, en todo caso sustituibles, cuando las han recibido; en cambio, nadie que dispone del tiempo se considera deudor de nada, siendo así que éste es el único crédito que ni siquiera el más agradecido puede restituir.

4 de diciembre de 2010

El maestro Quirón

Quirón pertenecía a una familia de centauros sabios, nobles y filósofos, siendo hijo de Cronos (Saturno) y de la ninfa Filira, hija de Océano (Neptuno). Fue médico, y sabía, además, de música, del arte de la guerra, la caza y la moral, por lo que fue maestro de numerosos héroes griegos como Aquiles, Heracles, Orfeo, Jasón o Asclepio.
Quirón fue padre de una sibila, llamada Hippo, según algunas fuentes, y Thea, en otras. Esta vaticinó que su padre, Quirón, renunciaría a su condición divina de inmortal; dicha profecía se cumplió.
Heracles (Hércules), durante la batalla contra los otros centauros, accidentalmente hirió a Quirón, que estaba de parte de él. Sus flechas estaban envenenadas con la sangre de Hidra y no había antídoto. Quirón no podía morir a causa de su herida porque era inmortal; pero tampoco podía curarse.
Ante esta situación, podía haberse amargado haciendo aún más penoso su dolor, haberse entretenido con inútiles lamentaciones o dirigir su dolor y su rabia hacia los demás. Pero no. Esto le hizo más sabio aún, aprendiendo mucho más sobre la naturaleza del dolor, lo que le convirtió en el más grande de los sanadores de la mitología. 
Hércules se propuso encontrar a la Muerte para liberarle. Por ello buscó a Prometeo, un titán encadenado al Cáucaso por Zeus como castigo por haber dado el fuego a los hombres. Cada día, un águila devoraría su hígado, que luego volvería a crecer, así hasta que alguien se apiadase de él y aceptase morir en su lugar. Quirón tomó su lugar, muriendo y liberando a Prometeo. Como recompensa por su trayectoria, Zeus colocó a Quirón en los cielos como la constelación de Sagitario.

"Carpe Diem", (Horacio, Carminum I, 11)

  No pretendas saber, pues no está permitido,
el fin que a mí y a ti, Leucónoe,
nos tienen asignados los dioses,
ni consultes los números Babilónicos.
Mejor será aceptar lo que venga,
ya sean muchos los inviernos que Júpiter
te conceda, o sea éste el último,
el que ahora hace que el mar Tirreno
rompa contra los opuestos cantiles.
No seas loca, filtra tus vinos
y adapta al breve espacio de tu vida
una esperanza larga.
Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso.
Vive el día de hoy. Captúralo.
No fíes del incierto mañana.